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Una ametralladora con cañón curvo, el fusil antitanque Ur, un sable turco con hoja ondulada y una impresionante colección de cascos: el Museo Militar tiene una colección muy interesante y original de armas.

La ametralladora con cañón curvo, el fusil antitanque Ur, los populares Mauser y Mosin, un sable turco con hoja ondulada y una impresionante colección de cascos y uniformes militares, el Museo Militar de Breslavia tiene una colección de armas muy interesante y original.

El espacio más grande en las salas del Museo Militar está ocupado por las armas de fuego de los siglos XIX y XX. Además de los populares fusiles Mosin y Mauser, comúnmente utilizados entre otros durante la Segunda Guerra Mundial, en el Arsenal se presentan estructuras únicas, armas raras y originales.

Ametralladora con cañón curvo y el mortal fusil Ur

La ametralladora pesada con cañón curvo data el año 1953. El cañón está encorvado ligeramente para facilitar disparar desde un puesto blindado sin que el tirador tenga que inclinarse sobre la cubierta. Para usar la ametralladora se necesitaban dos soldados, un tirador y otra persona que cargaba la munición. "Es el único ejemplar de esta ametralladora en Polonia", destaca el Dr. Mariusz Cieśla, director del Museo Militar.

Fusil antitanque Ur de los años 30 del siglo XX, desarrollado por un equipo dirigido por el ingeniero Józef Maroszek. El cañón largo y una carga adicional de pólvora hacían que tuviera una eficacia devastadora. Desde una distancia de 300 metros atravesaba un blindaje de 15 mm de grosor.

La pistola P-83 era el equipamiento básico y estándar de un oficial del Ejército Polaco. Sin embargo, el ejemplar presentado en el Museo Militar es la versión de lujo. Esta arma niquelada y brillante pertenecía al mejor estudiante de la Escuela superior de Oficiales de Ingeniería Militar de Breslavia, el subteniente Artur Linard.

Arma blanca: sable turco con la confesión de la fe

En la colección de armas blancas (desde el siglo XVIII hasta el siglo XX) hay, entre otros, sables utilizados por los guerreros del Oriente Próximo.

El sable turco tiene una hoja ondulada por lo que es original y según algunas teorías esta forma de la hoja aumentaba su fuerza de corte.

En el Museo Militar también se puede ver otro sable turco del siglo XVII. En su hoja está escrita la profesión de fe musulmana. "A la producción de armas se dedicaban especialistas de clase alta, no era un trabajo para un vulgar herrero. El oficio de armero era bien pagado, requería un amplio conocimiento, entre otros, de los materiales y la física", dice el Dr. Mariusz Cieśla.

Impresiona la colección de más de quinientos cascos militares. Ya en el siglo XVIII se usaban sombreros de hojalata para proteger contra las metrallas y las balas, y sobre todo contra el corte de arma blanca en el campo de batalla. Una gran parte de la colección está formada por cascos utilizados por los soldados polacos entregados por Jacek Kijak al Museo Militar. Hay cascos de varias formaciones, no sólo de Polonia, a menudo modificados, con señales polacas pintadas. Entre ellos se encuentra un casco alemán con el escudo de Breslavia.

Se exponen también cascos militares de diferentes partes del mundo. "El casco del ejército de la República Democrática Alemana fue diseñado por los alemanes ya durante la Segunda Guerra Mundial pero Hitler no aceptó su introducción", dice el Dr. Mariusz Cieśla.

En esta parte del Museo se pueden ver los cascos de cuero, cascos de comunicación, gorros de aviador, cascos de policía y cascos silenciadores utilizados por el personal de aeropuertos y portaaviones.

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