Patio de colores en ul. Roosevelta en el barrio de Nadodrze

Peces de colores, el azul de los océanos, el jardín del edén, los perros, los dinosaurios y los retratos en la pared de un edificio antiguo. El patio en la calle Roosevelta fue decorado por artistas, con el apoyo de los habitantes

Kolorowe podwórko (Patio de colores) en el barrio de Nadodrze

Este lugar tan original le impresionó incluso a Wim Wenders, el famoso director de cine.

Primero hay que entrar por el portal desde la calle Roosevelta en la parte central de la misma para comparecer ante una extraordinaria obra maestra de artistas y residentes.

Desde el patio, la pared que se ve de una serie de viviendas grises está cubierta con un mural espectacular. Aquí hay un fragmento del jardín del edén: con criaturas prehistóricas y animales de los trópicos. Además, hay criaturas surrealistas, míticas y de cuentos. Podemos ver también una zona de animales, callejón de ensueño y fragmento de pared dedicado a los hinchas fallecidos del equipo de fútbol Śląsk Wrocław y a las figuras históricas.

Pero los protagonistas más importantes son los habitantes de las casas que rodean el patio. Están sonrientes, alegres, felices de su papel inusual. Los residentes están acompañados por sus mascotas, los protagonistas en pleno derecho de la vida del patio y de su versión colorida.

La idea fue del pintor Mariusz Mikołajek. Gracias a él y a su equipo artístico, casi todos los habitantes de las viviendas del siglo XIX se involucraron para convertir su feo patio en un lugar increíble al que viajan los turistas.

Lo llamaron «no mural» porque es una combinación de pintura, escultura y cerámica. La obra tiene 250 metros y más de 1200 metros cuadrados. En su creación participaron todos los habitantes: los más pequeños, los jóvenes, la minoría gitana, hinchas del equipo de fútbol Śląsk, incluso los mayores.

Pintor Witold Liszkowski. – Cuando se pintaba a los residentes, había conversaciones parecidas a aquellas con los artistas que prestaban sus servicios en las cortes reales. – El marido se preguntaba si su mujer se veía bien, no demasiado vieja, si parecía real. Teníamos que ocuparnos también de la visión que cada uno tiene de sí mismo.

Ahora el patio en la calle Roosevelta lo visitan tanto los habitantes de Wrocław como los turistas. Cuando Wim Wenders, un famoso director de cine, llegó a Wrocław para la gala de Premios del Cine Europeo, le encantó el «no mural» colorido. Los habitantes-autores de la obra están muy dispuestos a hablar a los curiosos acerca de su creación y a quién representa. Se nota que están muy orgullosos de dicha obra.

texto: Agnieszka Kołodyńska, Tomasz Wysocki

 

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